Te han despedido y te han dado 60.000€ y dices:

-Voy a montar un negocio!! 

En ese momento el mercado está deseando que llegues a él con tus 60.000€ fresquitos, y en menos de lo que canta un gallo, el mercado te lo va a triturar, es decir, suponiendo que no hayas cambiado de coche, que no hayas cambiado los muebles de casa y que no te hayas pegado unas vacaciones de la leche, es decir, suponiendo que llegues con esos 60.000€ enteros, al mercado le dará igual porque le diré una cosa:

  • Cuando se emprende los gastos son siempre más de los esperados, y los ingresos siempre tardan en llegar más de lo que imaginábamos tomando un café con el subidón de dopamina que teníamos comparándonos con Amancio Ortega a los pocos días de recibir el finiquito.

Si te ha pasado esto o conoces a alguien que esté en esta circunstancia, te diré algo:

Aprender a vender cuando uno emprende no hace daño, es como el caldo de pollo, además, la mejor financiación es la propia, es decir, la que procede de las ventas de lo que produce de manera directa nuestra empresa, así que déjese de gilipolleces y “póngase a vender de una p..a vez” y deje de buscar culpables fuera de su empresa.