Después de muchos años hablando en público, al final veo y vemos, que al final los comunicadores más eficaces no son los que más saben, ni siquiera los que mejor hablan o tienen los mejores curriculum, hablar en público es como tocar un instrumento, cantar, o salir a un escenario en cualquiera de las artes en dónde lo que importa no es lo que mostramos sino cómo lo hacemos.

 

Hablar desde el alma hacia el alma de otros es la clave de una comunicación, nadie sabe de todo, y nadie es un gran experto en nada porque toda la vida aprendemos, pero si las lecciones vividas y bien aprendidas somos capaces de contarlas con sinceridad, entonces nacerá esa magia tan necesaria para que exista conexión entre ponente y audiencia.

 

Gracias