Que difícil es estar en ese estado de calma en el que eres-somos capaces de analizar todo con sensated y serenidad, ese estado de calma que nos permite tener visión periférica, ese estado del alma que nos da el don del perdón y la comprensión a los que son distintos a nosotros, a los que no nos caen bien.

Cuando estamos en ese estado de gracia, todo pasa más lentamente, parece que tenemos más control de todo lo que sucede, y sobre todo, al ser dueños de nuestras emociones, también somos capaces de alterar «en positivo» las de los demás, porque estamos en un momento de «Divinidad»

¿Cómo se alcanza ese estado de gracia?

Creo que el ser humano es una máquina compleja, y muy evolucionada con respecto a los seres vivos que le rodean, pero es esa complejidad mal dirigida la que nos hace crearnos unas expectivas de futuro en relación directa a la felicidad que podemos alcanzar cuando «poseemos cosas». Con más cosas no somos más felicices, solo tenemos más cosas.

El que busca el silencio, que no la soledad, está enfocado correctamente a encontrar ese estado de gracia, para los demás, pareceremos bichos raros, pero es ahí cuando encontraremos la alineación correcta que nos va a permitir ayudar más y mejor a los demás, y en nuestro caso, que nos dedicamos a vender, mucho más.

Vender es ayudar, lo he dicho y lo diré mil veces mil, ayudar es escuchar, sentir el estado de ánimo de otro, y a partir de sentir ese dolor, dar respuesta con nuestras herramientas, las propias y las que podemos implementar a través de nuestra generosidad.

No hay nada más potente, creador, reconstituyente, placentero y adictivo que la conexión con el todo. !Busquémoslo cada día! Está ahí.