Claves de la vida.

En uno de los capítulos del libro “LA fórmula del destino” se habla de los tontos constantes y de los génios sin premio. Los primeros, aparentemente más torpes y lentos, son los que al final consiguen cosas, y los segundos, aparentemente más brillantes y lúcidos, son los que no llegan al final del camino.

Una vez me dijo Emilio de Villota: -Ángel, para ganar una carrera, lo primero que hay que hacer es terminar.

Esta frase, cada día toma más fuerza en mi vida, tengo 48 años, y veo cada día a gente entre 40 y 50 que eran tremendamente brillantes hace 20 años, y hoy están rotos, se han autodestruido, y veo también del mismo modo a esos torpes, lentos, y aparentemente cortitos que veía también hace años, y hoy tiene vidas ordenadas, buena salud física y mental y muchos de ellos el tiempo les ha dado un buen trato.

Una vez más, trabajar despacio, hacer las cosas bien, como los guisos, y no querer ganar siempre, sino disfrutar de cada paso, es la clave de una vida feliz, lo tengo “cristalino” como dice mi amigo Lucas.

Bienaventurados los tontos constantes, porque de ellos es le reino de la felicidad. El resto, a visitar al terapeuta y a seguir trabajando para encontrar en la calma, en no hacer nada, en contemplar cómo pasa la vida una forma más de vivir y ser feliz.