Puedo hacerles referencias a dos textos, uno de mi madre y otro de San Lucas 13, 1-9; pero les contaré el de mi madre, creo que es muy fácil de entender y si les apetece profundizar, tienen la cita de Lucas.

Cuando mi madre va al médico, no siempre pide cita previa, no es que se salte el procedimiento, simplemente ha llegado a tener tal confianza con su médico, que cuando la ve la enfermera en la sala de espera, buscan el momento de atenderla cuando la consulta se queda tranquila, ¿cuál es el secreto? pues que mi madre, cada vez que va al médico, nunca va con las manos vacías, siempre lleva un tapper con guisos ricos, y su médico, al tener menos de 40 años, pues agradece, como no, que una persona de 80 años le lleve guisos como el que hace a sus hijos.

La moraleja que siempre dice mi madre es: “hijo, si la máquina no la engrasas, la máquina no anda”

Esto mismo sucede con nuestros clientes, queremos que nos den rendimiento, pero no cuidamos como debemos lo que hacemos por ellos antes de recibir o tener resultados. Cuando no tenemos lista de espera en nuestro negocio, la culpa no es del Presidente del Gobierno, es sólo y exclusivamente nuestra, aunque a los seres humanos, nos encanta buscar culpables fuera de nuestra responsabilidad.

Buena semana